El columpio como elemento lúdico y de recreación
Julio Ángel Herrador, Manuel Rasero y Javier Sayago
Mecerse en el aire o columpiarse es un acto de inversión ya que se subvierte el orden cotidiano, sin que se domine, ni en el cielo ni en la tierra. Se trata de estar colgando en la nada…. los pies están en el aire; la mujer puede decir cosas prohibidas, puede tomar la iniciativa en el cortejo, el hombre la puede tocar... Son gestos transgresores de la cotidianidad.
INTRODUCCIÓN
Los primeros tratados de Educación Física consideraban a esta actividad como un “ejercicio de equilibrio”. Así lo recoge Vicente Naharro en el libro “Descripción de los juegos de la infancia”(1818). Según Covarrubias y cols (1995) columpio proviene etimológicamente de oscillum, oscillatio. Se refiere a una soga fuerte y doblada que se echa sobre alguna viga del techo y subiéndose en ella una persona, las demás la bambolean de una parte a otra parte. Según una antigua leyenda, el Dios Baco, los empezó a emplear durante los ritos religiosos y servía para liberar las almas del purgatorio. Este mismo objetivo tuvo años después los balanceos en columpios en las regiones argentinas de Salta y Jujuy (Argentina), donde se pretendía alcanzar las hojas más altas de un árbol, simbolizando cada hoja el salvamento de un alma. Los brahmanes creían que cuanto más alto se columpiasen más crecería el arroz. Por otro lado, los agricultores letones dedicaban sus horas de ocio a columpiarse ya que cuanto más se elevaban, más alto crecería el lino (Oreste, 2000).
Rodrigo Caro (1978), un erudito del XVII, remonta el rito del columpio a la mitología griega, cuando Erígones se suicidó colgada de un árbol al morir su padre. Las doncellas de atenas, tomaron la decisión de columpiarse, para intentar buscar su cuerpo, por lo que esta actividad representa un antiguo rito que se practicaba para encontrar los difuntos en el cielo.
Actualmente el columpio lo podemos localizar en parques destinados al ocio de los más jóvenes; Estos suelen ser metálicos con cadenas, y constituye un material potencialmente peligroso si se le da un uso indebido e irracional por los posibles impactos con niños que se cruzan, ya que en la mayoría de los casos la altura del asiento coincide con la estatura del niño, en este caso con su cabeza. Lo que en su día comenzó por ser una actividad sin peligro alguno, se ha convertido en un juego de riesgo, así, el suplemento de medicina y salud (www.el-mundo.es), indica que los parques de recreo donde encontramos este elemento nació originariamente en el siglo XIX con el objetivo de ofrecer a los niños de las sociedades en pleno desarrollo industrial un lugar para jugar. La revista The Lancet, destaca que jugar en determinadas estructuras metálicas, incrementa el riesgo en los menores de sufrir lesiones, por lo que no deberían instalarse en zonas de recreo.
Según Fernández y cols (1997) las primeras noticias de su utilización con fines educativos, se remontan a 1786, en los ejercicios planteados por Guts Muths a sus alumnos cuando se dirigían al campo, aunque el verdadero promotor del empleo del columpio como un mecanismo para la formación física de los individuos, fue Clías (1782-1854).
DESCRIPCIÓN
Si atendemos al Diccionario de la lengua, de la Real Academia de Española (2001) se refiere al término columpio, como una cuerda fuerte atada en alto por sus dos extremos, para que se siente alguna persona en, asiéndose con las manos en los dos ramales, y pueda mecerse por impulso propio o ajeno. Desde un punto de vista lúdico es un juego de colaboración, por lo que no existe ganador/a, siendo la coordinación corporal del jugador que es columpiado y la coordinación óculo-manual del jugador que columpia los factores determinantes para un correcto desarrollo de la actividad. Por tanto jugar al columpio tiene una utilidad desde el ámbito perceptivo-motriz del que juega, fundamentada en la capacidad de desplazarse de un medio distinto al que se está habituado, es decir en el aire, así, el individuo aprende a impulsarse sin necesidad de estar en contacto con el suelo firme, por lo que le permite ampliar sus experiencias motrices, siempre que dicho impulso lo realice sin ayuda.
Según Ruíz (2009) la práctica de esta actividad se realizaba entre el Carnaval e inicio de primavera y se censura a partir de la Guerra Civil llegando a prohibirse hacer columpios en esa época por considerarse rito carnavalesco.Como anécdota curiosa, el Archivo Histórico de Puerto Real (Cádiz) dispone de un auto de la Alcaldía fechado en 1792 prohibiendo el carnaval y entre otras oposiciones encontramos la utilización de columpios tanto en público como en casas particulares. Esta situación está condicionada por el deseo de impedir la reunión lúdica, considerada inmoral y promiscua, entre personas de uno y otro sexo y que podía dar lugar a la aparición de juegos de carácter erótico (Iglesias, 2003). Anarte y cols (1991) revelan que el bando de carnaval de 1794 recoge en el apartado tercero “que no se use de columpios en público concurriendo hombres y mujeres, bajo la dicha pena de seis ducados…”.
REGLAS/NORMAS
Según Martínez Torner (1946), citado por Oreste, antes de comenzar el juego se llega a un consenso entre los participantes en cuanto al número de vaivenes que antecederán al canto: diez, quince, veinte, etc. El que empuja los va contando y luego entona la canción hasta llegar al diálogo que establece con la que se está meciendo. El canto y el diálogo han de ir acordados rítmicamente con los movimientos del columpio:
-Uno de los participantes se coloca sobre la parte central del columpio, normalmente sentado.
-Un compañero lo impulsa en cada vaivén.
El primer cancionero recopilatorio del repertorio popular donde aparece una clasificación que incluye canciones de columpio es Cien temas infantiles (Olarte, 1997). En Úbeda (Jaén) el juego era practicado sobre todo en salidas festivas al campo y se realizaba atando una soga a una rama muy fuerte de un árbol donde un compañero/a se sienta y el otro le impulsa al ritmo de canciones como la siguiente: “1,2,3,4,5,6,...10, que se salga la niña del mecedero, si no se quiere salir que le den que le den con el cabo de una sartén”. La segunda parte del Cancionero infantil publicado por la Sección Femenina recoge canciones populares de diferentes regiones, incluyendo coplas de columpio. (Zagalaz, 2001). Rivas (2003) en una clasificación de las coplas de Arjona (Jaén), recoge esta actividad como canciones de “mecedero”.
Sería interesante plantear una serie de reglas muy simples acordes con la seguridad de las personas que participan en el juego, como son:
-Mantenerse siempre agarrado con las manos a las cuerdas o cadenas que soportan al asiento del columpio.
-No bajarse del columpio hasta que éste no se haya detenido completamente, bien por la inercia o bien porque el sujeto lo frene con los pies.
-El compañero que impulsa el columpio deberá mantener la atención en el movimiento de vaivén del columpio para evitar cualquier golpe.
MATERIAL
Para especificar el material vamos a dividir el columpio en 3 partes:
-Asiento: que puede ser de madera (una tabla) o más elaborado con materiales como el hierro, el plástico o un neumático usado.
-Las cuerdas que soportan el asiento: que podrán ser también cadenas de metal.
-El soporte superior en el que van sujetas las cuerdas o cadenas. Tradicionalmente dicho soporte ha sido una rama gruesa horizontal de cualquier árbol, actualmente hay aparatos sofisticados que cumplen dicha función.
Para finalizar, consideramos que el juego del columpio siempre ha estado asociado a una actividad lúdica y placentera, sobre todo en edad infantil, aunque los adultos también se han divertido con este tipo de juegos, como se puede comprobar en la obra “El columpio” de Francisco de Goya y El columpio de Fragonard (Rococó francés del siglo XVIII).
El columpio. Francisco de Goya (1787).Colección privada. Madrid.
El columpio. Fragonard (1767). Colección Wallace, Londres.
Esta activad lúdica también ha quedado plasmada, a lo largo de los años, en el sello postal de diferentes países:
En España, la hoja bloque dedicada a la emisión de Patrimonio Nacional reproduce el columpio en un tapiz. El columpio representa una imagen lúdica y a la vez bucólica campestre. En la composición aparecen cuatro niños acompañados por tres miembros de la servidumbre. Una de las criadas se columpia, mientras que otra sujeta los andadores. Al fondo aparecen pastores, un cochero y el resto de los criados. Goya nos brinda aquí una peculiar interpretación y visión del estilo rococó.
Fecha de emisión: 29/07/2008. Tirada: 500.000 hojas bloque. España.
BIBLIOGRAFÍA
- ANARTE, R; CRUZ, J.M y RUIZ, M. (1991). Documentos Básicos para la historia de Puerto Real. Excmo Ayuntamiento de Puerto Real. Cádiz.
- CARO, R. (1978). Días Geniales y Lúdicros. Clásicos Castellanos. Edición, estudio preliminar y notas de Jean-Pierre Etienvre. Edit. Espasa Calpe, S.A. Madrid.
- COVARRUBIAS, S.; MALDONADO, F. Y CAMARERO, M. (1995). Tesoro de la lengua castellana o española. Ed. Castalia. Madrid.
- FERNÁNDEZ, J. C., RUIZ, M y FUSTER, M. (1997). Los materiales didácticos de Educación Física. Sevilla: Wanceulen.
- IGLESIAS, J. J. (2003). La Villa de Puerto Real en la Edad Moderna (1483-1812). Servicio de Publicaciones de la Fundación Unicaza: Málaga.
- MARTÍNEZ TORNER, E. (1946). El folklore en la escuela. Ed. Losada. Buenos Aires.
- NAHARRO, V. (1818). Descripción de los juegos de la infancia, los más propios á desenvolver sus facultades físicas y morales, y para servir de abecedario gimnástico. Maxtor. Madrid.
- OLARTE, M. (1997). Análisis de lo popular a través del estudio de los cancioneros infantiles españoles de este Siglo. Revista de Musicología XX Nº 2.
- ORESTE PLATH. (2000). Folklore chileno. Aspectos populares infantiles. Anales de la Universidad de Chile Nº 61 y 62, Santiago de Chile, tercer y cuarto trimestre.
- REAL ACADEMIA ESPAÑOLA (2001). Diccionario de la Lengua Española (22ª edición), R.A.E. - Espasa Calpe, Madrid.
- RIVAS, A. (2003). Arjona: coplas de los años cuarenta. En: IV Congreso de cultura tradicional de Jaén. Revista de cultura tradicional “El Toro de Caña”. Jaén: Diputación provincial de Jaén.
- RUÍZ, Mª. J. (2009). Al vaivén del columpio. Servicio de Publicaciones de Diputación y la UCA. Cádiz.
- ZAGALAZ, Ma. L. (2001). Bases teóricas de la Educación Física y el Deporte. Universidad de Jaén.
REFERENCIAS WEB