Enrique y Lola
Versión 1
INFORMANTE: Francisca Guerrero Montero (Medina Sidonia, Cádiz)
RECOGIDO POR: Ana Mª Martínez y Juan Ignacio Pérez
Dos hermanos huerfanitos
criados en Barcelona
el niño se llama Enrique
la niña se llama Lola.
Enrique, como es mayor,
se ha marchado al extranjero,
pasando ríos y mares
se ha hecho un gran caballero.
Lola se llevó llorando
noche y día por su hermano
y a la Virgen del Pilar
le reza para encontrarlo.
Estando un día en la casa,
Lola le dijo al marido:
-Vámonos para la Habana,
tengo un hermano perdido.
Si tu hermano se ha perdido
y no sabes dónde para,
Lola, tu gusto es el mío,
vámonos para la Habana.
Tomaron embarcaciones,
atravesaron las aguas
y al poco tiempo llegaron
a la ciudad de La Habana.
Cayó su marido malo
con fiebres amarillas
y al poco tiempo Lola
quedó en el mundo solita.
Lola se quedó viuda
y como lo precisó,
se ha echado a pedir limosna,
una limosna por Dios.
-Caballero una limosna,
que Dios se lo pagará.
Se echa la mano al bolsillo
y una peseta le da.
Siguió los pasos a Lola
y en su habitación entró
a pedir los imposibles
y Lola le dice que no.
Y el caballero furioso
sacó un puñal de su pecho:
-Prefiero darte la muerte
si no logro lo que intento.
-Oh, si estuviera aquí mi hermano,
mi Enrique de mi alma,
le salvaría la honra
a su desgraciada hermana.
-¿Acaso te llamas Lola?
-Lola me llamo, señor.
-Mátame, querida Lola,
que he sido tu inquisidor.
Allí fueron los abrazos,
allí fueron los suspiros,
allí fueron encontrados
los dos hermanos perdidos.
Versión 2
INFORMANTE: Ana Caparrós (La Línea, Cádiz)
RECOGIDO POR: Juan Ignacio Pérez
Estos eran dos hermanitos
criados en Barcelona,
el niño se llamaba Enrique,
la niña se llamaba Lola.
Y Enrique fue mayorcito,
se ha tirao pa el extranjero,
ha cruzado calles y mares
se ha hecho un buen caballero.
La pobre de la Lola
pidiendo limosna va,
se la acerca un caballero
una limosna le pidió,
se ha echao mano a la cartera,
siete pesetas le dio,
le dijo cosa imposible,
la Lola dijo que no.
-Si estuviera aquí mi Enrique,
mi Enrique de mis entrañas,
se vería la defensa
de dos hermanos queridos.
-Niña, ¿tú te llamas Lola?
-Lola me llamo, Señor.
-Mata a tu hermano querido.
-Para mí sería una inquisición.
Aquí fueron los abrazos
y aquí fueron los suspiros
y aquí se vino a encontrar
con su hermanito querido.