Casarse o no casarse
INFORMANTES VARIOS (Casares, Málaga)
RECOGIDO POR: Juan Ignacio Pérez
Salí el otro día de mi casa
bien lavao y bien planchao
con mi zapato y calzón.
Cuando iba por mitad de la calle
me tropecé a mi amigo, buen vividor,
y me dice:
-Curro, ¡Qué de tiempo sin verte!
Sabrás que me caso con la hija de Juan Simón
y si no fuera por cosa de precisión
me gustaría que me acompañaras
hasta mañana a las dos.
Allí entraba una muchacha,
qué ojos, qué ramo, qué primor,
que aunque uno sea de pan
se le alegra el corazón.
A mí se me acercó una vieja
vieja de dos mil demonios,
abuela de San Antón,
y al punto me preguntó:
-Curro, ¿tú no te casas?
Aquí hay unas muchachas
que quitan el sentido.
Yo, para ti, tengo un millón.
Ajusté todas mis cuentas:
“Cuatro reales p’al monaguillo,
p’al cura, como está tó”.
-Caramba, que no me caso,
que mozo estoy yo mejor,
que la que quiérase casar
que busque un perro rabón
y si quiere comer bien
que coma pólvora
y vomite munición.
