La gallina y su pollito
INFORMANTE: María Jaén (San José del Valle, Cádiz)
RECOGIDO POR: Carmen Pérez Traverso
Una gallina y su pollito estaban debajo de un avellano comiéndose las avellanas que caían al suelo. La gallina le decía a su pollito:
-Cómete las pequeñas, que con las grandes te puedes atragantar.
Pero el pollito, desobediente, empezó a comerse las grandes y se atragantó. La gallina, asustada, le dijo:
-Espera, hijito, voy a llamar a la dueña.
Y fue.
-¡Ay, dueña, corre, corre, mi hijito se ha atragantado con una avellana!
Y la dueña le dijo:
-Pues no tengo zapatos, corre tú y le dices al zapatero que haga unos zapatos.
La gallina fue al zapatero y le dijo:
-¡Ay, zapatero, hazle a mi dueña unos zapatos para que vaya a salvar a mi hijito que se ha atragantado con una avellana!
El zapatero le contestó:
-No tengo piel para hacerlos, corre y le dices a la cabrita que te dé un poco de piel.
Fue la gallina a la cabrita y le dijo:
-¡Ay, cabrita, dame un poco de piel para hacerle a mi dueña unos zapatos para que vaya a salvar a mi hijito que se ha atragantado con una avellana!
La cabrita respondió:
-Pues lo siento, no te puedo dar piel porque soy muy pequeña, así que tendrás que decirle a las nubes que llueva para que crezca la hierba y yo pueda comer y ponerme grande.
La gallina fue entonces y le dijo a las nubes:
-¡Por favor, quiero agua para que crezca la hierba y la cabrita pueda comerla y ponerse grande, y así me dé un poco de piel para hacerle unos zapatos a mi dueña para que vaya a salvar a mi hijito que se ha atragantado con una avellana!
Al llover, salió la hierba, la cabrita creció, le dio la piel al zapatero, que le hizo los zapatos a la dueña, que se los puso y así pudo ir a salvar al pollito.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
