El lobo hambriento
INFORMANTE: José Mateos (Los Barrios, Cádiz)
RECOGIDO POR: María Jesús Andréu
Había una vez un lobo que tenía mucha hambre, se encontró con una yegua y sus potrillos y le dijo:
-Hola, señora yegua.
-Hola, señor lobo, ¿cómo usted por aquí?
-Es que tengo mucha hambre y venía a ver si me comía a sus potrillos.
-¿Pero primero por qué no me saca una espinita que tengo en la patita?
Fue a sacársela y la yegua le pegó una patada que el lobo salió rodando.
La yegua y sus potrillos se fueron corriendo.
El lobo siguió su camino encontrándose con una cochina y sus gorrinillos. Se les acercó y dice:
-Hola, señora cochina.
-Hola, señor lobo, ¿cómo usted por aquí?
-Es que tengo mucha hambre y venía a ver si me comía a sus gorrinillos.
-Pero, ¿es que no ve que están muy sucios? ¿Por qué no se pone en el río y yo se los voy dando uno a uno, los va lavando y se los va comiendo?
-Bueno.
Se puso en la orilla del río y la cochina le pegó un empujón que lo tió al río y se fueron corriendo.
El lobo siguió su camino y al cabo de dos o tres días se encontró con una cabra y sus chivitos, y le dice:
-Hola, señora cabra.
-Hola, señor lobo, ¿cómo usted por aquí?
-Es que tengo mucha hambre y venía a comerme a sus chivitos.
Y le contestó la cabra:
-Primero debe cantar una playerita.
-No, que los perros se van a enterar.
-¡Pero si los perros no están sueltos!
El lobo empezó a cantar:
-Auuuuuuuu, auuuuuuu…
Los perros, que se enteraron, salieron corriendo detrás del lobo. Cuando había corrido mucho, mucho tiempo, se para debajo de un árbol y dice:
Sacaó de espinitas, lavaó de gorrinillos, cantaó de playeritas. ¡No me cayera un rayo y me partiera por la mitad!
Y a un leñador que estaba talando un árbol se le cayó el hacha y lo partió en dos.
